Charles Schwartzel Masters Augusta

Masters de infarto. Hasta ocho jugadores se turnaron en el liderato del torneo el último día.

Hacía muchos años que no se vivía un Masters tan emocionante como el que se dilucidó en esta ocasión en el siempre memorable Augusta National. Una final como ésa es un espectáculo digno de contemplación que en muy contadas ocasiones se da... y encima en uno delos mejores torneos del mundo.

Nada menos que ocho jugadores ostentaron el liderato, compartido o en solitario, durante una épica jornada final a la que, curiosamente, no había podido acceder, por culpa del corte, el en ese momento número uno del ranking mundial, el alemán Martin Kaymer (78 y 72 golpes).

Rory McIlroy, que partía el domingo como líder en solitario con dos golpes de ventaja sobre el segundo clasificado, Jason Day, Tiger Woods, Adam Scott, Geoff Ogilvy, K.J. Choi, Luke Donald, Ángel Cabrera y Charl Schwartzel tuvieron la gloria al alcance de sus manos, pero sólo el último pudo besar el preciado trofeo del Masters, que cumplía este año sus bodas de platino.

El sudafricano Schwartzel, de 26 años, ganó finalmente la batalla con una ventaja de dos golpes sobre los australianos Scott y Day tras una postrera ronda no apta para enfermos cardíacos.

Schwartzel, segundo sudafricano en vencer en el Masters desde 2008 (Trevor Immelman), sacó a relucir su mejor golf en los últimos hoyos y terminó el torneo con cuatro birdies seguidos, incluido uno desde casi siete metros en el último hoyo. Sus 66 golpes y un global de 274, 14 bajo par, dieron al traste con las ilusiones de los australianos de ver cómo uno de sus compatriotas se enfundaba por primera vez la famosa chaqueta verde de Augusta..

Scott se anotó 67 golpes y Day, con dos birdies seguidos al final, sumó 68. Los dos terminaron con 276, así que el Masters sigue siendo el único de los principales torneos que ningún australiano ha ganado. El que más cerca estuvo de hacerlo fue Greg Norman, en 1996, pero no pudo resistir el brutal asalto final de Nick Faldo después de que el Tiburón Blanco hubiese iniciado la última ronda con seis golpes de ventaja sobre el jugador inglés. Faldo firmó 67 y Norman, 78.

"Fue un día muy emocionante", dijo Schwartzel. "Hubo muchas ovaciones y el ambiente en el campo era simplemente increíble: un día fenomenal", añadió.

Tiger generó gran parte del entusiasmo al inicio de la jornada, al lograr cuatro birdies y un eagle para cerrar una gran primera mitad con 31 golpes y borrar una desventaja de siete impactos.

Pero Woods, con el público volcado entusiásticamente con él, falló putts cortos en los hoyos 12 y 15 y terminó con 36 golpes en los últimos nueve, lo que lo dejó con un total de 278, al igual que Ogilvy y Donald. A sus 35 años, Tiger tuvo de nuevo la gloria al alcance de sus palos, pero, otra vez, fue incapaz de remontar en la jornada final de un grande.

Woods hizo un esfuerzo, pero el juego errático que lo ha acosado en la peor racha de su carrera volvió a aparecer en el tramo final.

"Podría haber sido", dijo. "Le pegué bien todo el día".

De todos modos, nadie sufrió como el norirlandés Rory McIlroy, líder por cuatro golpes después de los primeros 54 hoyos, que se desmoronó en la ronda final. Mandó un tiro entre dos cabañas cerca del hoyo 10, lo terminó con un triple bogey y ya no se recuperó.

McIlroy terminó con una tarjeta de 80 impactos y quedó a 10 del campeón.

El argentino Ángel Cabrera estuvo mezclado en la contienda durante la jornada, pero terminó séptimo tras una ronda de 71 golpes, para sumar 279, a cinco del líder.

La victoria de Schwartzel llegó cuando se cumplen 50 años desde que otro sudafricano, Gary Player, se convirtiera en el primer extranjero en ganar el Masters.

"Estoy absolutamente encantado por Charl y por Sudáfrica", dijo Player a través de la red social Twitter. "Felicitaciones para él y muy bien hecho. ¡Así se define como un campeón!".

Con Schwartzel, los últimos cuatro majors han quedado en manos de ganadores inéditos a este nivel. El alemán Martin Kaymer ganó el US PGA, el sudafricano Louis Oosthuizen se llevó el Open Británico y el el US Open fue para el norirlandés Graeme McDowell, que no pasó el corte en Augusta, . Es la primera vez que los estadounidenses no ganan un major ni la Ryder Cup. Una depresión en su juego que se está dejando ver con claridad en el ranking mundial, donde los norteamericanos ya no se arremolinan, como antaño, en los puestos de cabeza.

Schwartzel, con un bagaje de seis victorias en el Circuito Europeo y un puesto 14 como su mejor clasificación en un grande, el pasado Open Británico, ascendió en Augusta al Olimpo de los dioses del golf.

 

 


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