En apenas nueve meses –desde el Hero World Challenge a principios de diciembre hasta The Tour Championship– ha pasado en el ranking mundial del puesto 1.199 al 13, una hazaña que hace honor a uno de los apodos con los que es conocido el californiano: el Extraterrestre. Y encima coronaba la temporada del PGA Tour con su extraordinaria victoria en el torneo que supone la guinda de ese Circuito y en el que competían los treinta mejores del año.

Era el primer triunfo que el ex número uno del mundo conseguía en cinco años y suponía el 80 de su carrera en el PGA Tour, a sólo un par de victorias del récord de Sam Snead. El último éxito de Tiger databa de agosto de 2013, cuando se consagró en el Bridgestone Invitational. Entonces nadie pensaba que tardaría 1.876 días en volver a levantar un trofeo.

La temporada de Tiger ha sido ciertamente extraordinaria, sobre todo teniendo en cuenta de donde partía: de estar en el puesto 1.199 del ranking mundial. Así, ha quedado ocho veces entre los diez primeros en los 19 torneos que ha disputado, incluyendo su victoria en The Tour Championship, su segundo puesto en el US PGA Championship, otro segundo en el Valspar Championship y un sexto en el Open Británico.

Era normal que, después de cuatro cirugías en su espalda que apenas le permitían caminar hace unos meses, el californiano se mostrara muy emocionado tras su ansiada victoria. En un East Lake Golf Club lleno a rebosar y con un público enfervorizado por la ’resurección’ de su ídolo, el ex número uno del mundo encaró el último hoyo con una amplia sonrisa en su cara, sabiendo que tenía el título en sus manos. «Lo pasé mal conteniendo las lágrimas en el último hoyo. No dejaba de decirme: ‘Eh, aún puedes tirarla fuera. Pero una vez metí la bola en el ‘green’, choqué la mano de Joey (LaCava, su caddie) porque sabía que lo había conseguido», dijo.

«Era un gran desafío a principios de año el pensar que podía volver a ganar pero a lo largo de las competiciones vi que era posible», aseguró.

El más famoso del mundo

El que llegara a ser –y aún sigue siéndolo– el golfista más famoso del mundo ha tenido este año al alcance de su mano la oportunidad de volver a ganar un major, algo que no ocurre desde que hace una década lograse su decimocuarto grande (US Open de 2008). Aunque su primera cita de la temporada con el Grand Slam, el Masters, se saldó con un puesto 32, y en la segunda, el US Open, no pasó el corte, las cosas cambiaron radicalmente en los dos últimos grandes del año. Así, en el Open Británico, en el que Francesco Molinari se convertía en el primer italiano en ganar un grande, Tiger acabó en sexta posición pero podía haber terminado segundo empatado con otros cuatro jugadores si no llega a haber fallado un putt corto en el último hoyo.

El californiano, que además de sus 80 triunfos en el PGA Tour atesora otra veintena de victorias internacionales, había acaparado la atención durante toda la semana con su regreso al Open Británico después de una ausencia de tres años, como consecuencia de una grave lesión de espalda, y estuvo a punto de conquistar su décimo quinto grande a sus 42 años tras su mano a mano con el italiano.

En el último major, el PGA Championship, Tiger, que no lo disputaba desde hacía un lustro, puso patas arriba el Bellerive Country Club y, a pesar de lograr con sus 64 golpes la mejor vuelta del día, no pudo hacer nada ante el formidable Brook Koepka, quien se adjudicaba su segundo grande del año, tras el logrado en el US Open. Legó a estar a un solo golpe de Koepka, en el hoyo 13, pero la enorme solidez de su joven rival (28 años) hizo imposible el esfuerzo de Tiger, que acabó segundo, a dos golpes del campeón. 

Con sus dolencias físicas superadas (cuatro cirugías de espalda en los últimos años), con su fortaleza repuesta y con su enorme talento intacto, era cuestión de tiempo –y no mucho, visto lo visto– que el Extraterrestre volviera a subir a lo más alto del podio y viese reverdecer los laureles que le llevaron al triunfo por última vez hace ya cinco años, en el Bridgestone Internacional del verano de 2013.

Y ése momento por fin ha llegado y ha sido sin duda un gran día para el golf mundial, para los aficionados estadounidenses especialmente y también para las cadenas de televisión que tienen los derechos de retransmisión de los grandes torneos, que ven dispararse las audiencias (y sus ingresos), como ya ha quedado demostrado cuando Tiger ha desplegado su magia sobre el césped.

Ahora, la cuestión es cuánto tiempo tardará en llegar a ser de nuevo el número uno del mundo y si será capaz de igualar, si no superar, el récord de grandes de Jack Nicklaus. Con 14 a sus espaldas, a Tiger le quedan cuatro para ponerse a la altura del Oso Dorado. ¿Misión imposible? 

5 COSAS SOBRE TIGER

1) En un sólo torneo, el Hero Wold Challenge, Tiger logró de una sola tacada ascender nada menos que 451 puestos en el ranking mundial, pasando del 1.119 al 668. Un salto digno de el Extraterrestre.

2) El óptimo momento de forma del californiano se evidencia en las tarjetas que está firmando desde su reaparición: 16 de sus últimas 29 vueltas las ha hecho por debajo de los 70 golpes.

3) Gracias a sus magníficos resultados en los últimos torneos de la temporada, Tiger consigue una plaza para el próximo US Open y así ya no tendrá que pedir una invitación.

4) Si sus segundos puestos en torneos del PGA Tour se trasmutasen en victorias, Tiger ya habría superado el centenar, ya que ha quedado 31 veces subcampeón (y 79 campeón).

5) Aunque se calcula que ha ganado más de mil millones de dólares a lo largo de su carrera, seguro que no le hace ascos a los cerca de cuatro que se lleva embolsados en premios esta temporada.


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