Gian-Marco Petrozzi creía estar cumpliendo una elemental norma de etiqueta, pero su acción le salió muy cara, nada menos que malograr la oportunidad de clasificarse para la final de la Escuela de Clasificación del Circuito Europeo, la Q-School.
El inglés de 21 años estaba jugando la ronda final de la segunda etapa de la Q-School en España y lo hacía de forma excepcional: con un hoyo en uno a mitad del recorrido y cinco birdies en sus últimos seis hoyos. Petrozzi había hecho una vuelta de 65 golpes, lo suficientemente buena como para ganar un lugar en un playoff del que saldría una plaza para la etapa final de la Escuela.
Pero poco después de embocar su último putt supo que había infringido una regla en el hoyo final. Mientras caminaba un poco para calcular su approach, Petrozzi había atravesado un búnker de calle. Rastrilló sus huellas en el camino de regreso a su bola, pero su cortesía se tradujo luego en una penalización de dos golpes según la Regla 13-2 por mejorar su línea de juego:
Esa Regla 13-2 que cortó de raíz las posibilidades de Petrozzi de acceder a la final de la Q-School es la misma que penalizó con dos golpes a Phil Mickelson el pasado verano en The Greenbrier cuando aplanó un poco de hierba alta que había delante del tee.
La penalización convirtió el 65 de Petrozzi en un 67, con lo que no pudo disputar el playoff y vio cómo se esfumaban sus esperanzas de ganar la tarjeta del Circuito Europeo 2019.


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