El presidente estadounidense Donald Trump entregó este lunes al golfista Tiger Woods la Medalla Presidencial de la Libertad, la más alta condecoración civil en Estados Unidos, durante una ceremonia en la Casa Blanca.

"Sus destacados éxitos en un terreno de golf y su triunfo sobre la adversidad física, su voluntad implacable de ganar, ganar, ganar… Estas cualidades encarnan el espíritu estadounidense de empujar los límites", declaró Trump en un vibrante homenaje al campeón.

El golfista se emocionó mientras agradecía a su madre y a sus dos hijos durante la ceremonia: "Han visto lo bueno y lo malo, los altos y los bajos". En una hazaña histórica, con 43 años y varias operaciones de espalda, Woods volvió a hacer rugir a los espectadores con  su triunfo en el Masters de Augusta, rememorando sus victorias de 1997, 2001, 2002 y 2005.

"Tirar la toalla nunca es parte de la ecuación. Hay que seguir luchando con los desafíos que tenemos cada día. Me sentía tan preparado antes de llegar aquí. Estaba empezando a mover la bola cómo sé que puedo hacerlo para ganar aquí. Me duele el cuerpo. Definitivamente lo he dado todo hoy. Puedo asegurar que no voy a pegar una sola bola mañana", había comentado el golfista tras aquella conquista.

El propio Trump a través de Twitter había anticipado al día siguiente que lo premiaría por su exitoso regreso: "Hablé con Tiger Woods para felicitarlo por la gran victoria que tuvo en el Masters de Augusta y para informarle que debido a su increíble éxito y regreso en el deporte y, lo que es más importante, a la vida, ¡le daré la Medalla Presidencial de la Libertad!".

Esta condecoración es entregada a aquellos que realicen una contribución significativa a la seguridad, la paz mundial o a los intereses nacionales de los Estados Unidos. 

Woods no fue el primer golfista distinguido con la Medalla Presidencial de la Libertad. Antes George W. Bush se la entregó a Arnold Palmer y Jack Nicklaus, mientras que Barack Obama hizo lo propio con Charlie Sifford.


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