El mejor golfista español de todos los tiempos, uno de los mejores europeos de la historia de este deporte y uno de los más grandes del golf mundial, Severiano Ballesteros Sota, el gran Seve, vivió un momento inolvidable en su exitosa carrera profesional el 22 de julio de 1979, hace ahora 40 años.

El joven de 22 años y 3 meses natural del pequeño pueblo cántabro de Pedreña alzaba ese día en el Royal Lytham & St. Annes Golf Club el famoso trofeo de la Jarra de Clarete que lo refrendaba como campeón del Open Británico.

No pudo contener Seve las lágrimas cuando terminó su última vuelta y se abrazó a sus tres hermanos. Era su quinto asalto al torneo británico del Grand Slam. En el primero, en 1975, no superó el corte, pero en el segundo estuvo a punto de ganar tras haber sido líder los tres primeros días, pero sucumbió al final y quedó segundo empatado con Jack Nicklaus y por detrás de Johnny Miller, que se alzó con la victoria con una postrera ronda de 66 golpes. En 1977 Seve fue decimoquinto en el Open Británico y al año siguiente terminó en el puesto decimoséptimo.

Pero llegó el verano del 79 y las cosas iban a salirle por fin bien a Ballesteros en el vetusto torneo fundado en 1860. Y eso que no empezó nada bien, ya que firmó una primera ronda de 73, a ocho golpes del primer líder del torneo, el escocés Bill Langmuir y a uno de figuras legendarias como Jack Nicklaus y Tom Watson.

Seve no era de los que se amilanaban ante un mal comienzo, y el segundo día protagonizó la mejor vuelta de la jornada, 65 golpes, lo que le llevó a situarse segundo en la clasificación, a dos golpes del estadounidense Halle Irwin. Por detrás y a un golpe tenía a Longmuir, a dos a Watson y a tres a Nicklaus.

En la tercera ronda las condiciones meteorológicas adversas se vieron reflejadas en los resultados, pero a pesar de haber firmado ambos 75, Seve e Irwin mantuvieron sus posiciones en la cima de la clasificación, con el español a dos golpes del estadounidense. Mark James y Nicklaus estaban a un golpe del cántabro.

Y llegó el gran día, y Seve desplegó toda su magia, a la vez que Irwin se hundía y firmaba una de las peores tarjetas del día: 78 golpes. El español asombró a todo el mundo con su approach a green del 16 desde un parking al que había mandado la bola voluntariamente desde el tee porque así ganaba distancia sabiendo que podría jugarla dropando sin penalidad. Con sus 70 golpes para un global de 283 (-1), Seve se hizo con el triunfo sacando tres impactos de ventaja a Nicklaus y Ben Crenshaw, que compartieron la segunda plaza. Su victoria estuvo recompensada con un premio de 15.000 libras.

A sus 22 años, el talentoso golfista de Pedreña se convirtió en el campeón más joven del Open Británico del siglo XX y lo es todavía del XXI.

Sería aquel de 1979, el primero de sus cinco triunfos en el Grand Slam: otros dos Open Británicos (1984 y 1988) y los Masters de 1980 y 1983.

A lo largo de su exitosa carrera, Seve cosechó 96 victorias profesionales, entre ellas 50 del Circuito Europeo, nueve del dstadounidense, cinco Campeonatos del Mundo Match Play y dos Copas del Mundo. Ganó cinco Ryder Cups, la última como capitán (Valderrama 1997) y seis Órdenes de Mérito del Circuito Europeo, entre 1976 y 1991.

El julio de 2007, con 50 años, anunció su retirada definitiva como golfista. En octubre de 2008 fue ingresado en un hospital madrileño después de sufrir una pérdida momentánea de consciencia. Una semana después, el propio Seve confirmaba a los medios de comunicación que padecía un tumor cerebral.

El más grande golfista español de todos los tiempos, aquel que debutó como caddie cuando tenía apenas 9 primaveras y que con 17 se hizo profesional, fallecía en su residencia el 7 de mayo de 2011 a los 54 años de edad.​


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