Por Javier Reviriego, director general del Real Club Valderrama

Han pasado varias semanas desde que el Real Club Valderrama acogió el Open de España y hemos tenido tiempo de evaluar el torneo y sacar conclusiones. Creo que es fundamental entender cómo debe medirse el éxito de un evento de estas características. Muchas veces, los intereses de los “actores principales” (club sede, sponsors, destino, Federación, Circuito Europeo, etc.) no están alineados, y es por ello que debemos hacer un análisis detallado desde varios “ángulos” o puntos de vista.

Conviene evaluar la parte organizativa (experiencia del aficionado), la deportiva (espectáculo), el impacto en medios (sobre todo digitales), la asistencia de público, la imagen y presentación del campo, los famosos “ratings” de televisión y, por supuesto, el prestigio y reputación que este tipo de torneos profesionales aporta al club que los acoge y al destino y país en el que se ubica. Podemos hablar de gran éxito cuando el conjunto de todos estos factores ha sido positivo y se ha logrado un “win-win” para todas las partes involucradas. En líneas generales, creo que se han cumplido todos los objetivos que nos marcamos durante la preparación del Open y este hecho nos anima a seguir trabajando para lograr que podamos acoger más torneos de primer nivel en el futuro.

Para nosotros, lo más importante como club anfitrión era presentar el campo en inmejorables condiciones y que supusiera un gran reto para los pros. Creo que, a pesar de las pocas semanas que tuvimos de preparación, cumplimos ambos objetivos con creces. Durante el torneo se habló mucho de la dificultad y el “set-up” del campo; Valderrama siempre ha sido un campo difícil, es más, creo que es la prueba evidente de que un campo no tiene que medir 7.000 metros para ser competitivo y que la esencia del recorrido de Robert Trent Jones permanece, por tanto, inalterable con el paso de los años. Es un campo en el que se premia la estrategia, el manejo de los efectos y sobre todo la precisión, por encima de otras cualidades como la pegada. Se puede decir que es una vuelta a lo que el golf ha sido siempre, un juego de habilidad y destreza. Como aficionado al golf, tengo que reconocer que no siempre me divierte ver cómo cada semana los jugadores profesionales destrozan campos larguísimos con resultados ganadores de quince o veinte bajo par. Valderrama es distinto y lo seguirá siendo.

No debemos olvidar el enorme impacto turístico que torneos como éste tienen en destinos como Andalucía y concretamente en la Costa del Sol. No existe mejor vehículo de promoción para nuestra región que mostrar a los mejores jugadores de Europa competir, con un sol radiante, en uno de los mejores y más emblemáticos campos de mundo. Las horas de televisión son impagables, sobre todo, cuando las audiencias superan con creces la media de la mayoría de los torneos del European Tour (quizás “el efecto Valderrama”). Es fundamental comunicar este aspecto cuando se habla de torneos profesionales es la asignatura pendiente de nuestro sector, debemos “sacudir” la imagen de deporte elitista (que una parte de la prensa siempre se empeña en darnos) y comunicar de manera profesional la riqueza directa e indirecta que genera nuestro deporte. Hay países y destinos que han entendido perfectamente las ventajas de asociar la promoción turística a la celebración de torneos profesionales de gran prestigio, y es importante que en España no nos quedemos atrás. Me consta que la Federación Española está haciendo un esfuerzo importante y me consta que la Junta de Andalucía está por la labor de apostar por torneos como el Open de España para promocionar Andalucía internacionalmente.

También considero fundamental comunicar la implicación con causas benéficas de los distintos torneos del Circuito Europeo. En esto nos ganan con creces los americanos. Siempre se ocupan de informar sobre la recaudación y contribución solidaria de cada torneo que se celebra en el PGA Tour. Tienen muy claro que mejora notablemente la imagen y prestigio de su circuito. Hagamos lo mismo en Europa, la relación del Real Club Valderrama Open de España con la Fundación de Sergio García es un claro ejemplo; se han recaudado más de 60.000 € para luchar contra el cáncer y se ha hecho un gran esfuerzo por comunicarlo en los distintos medios. Se trata de un mensaje positivo que solo puede ayudar a mejorar la imagen de nuestro sector.

La nueva visión del European Tour, liderado por su nuevo CEO Keith Pelley, creo que sin duda servirá de impulso para que países y empresas Europeas apuesten por acoger y patrocinar torneos profesionales. Es muy difícil competir con el PGA Tour, principalmente cuando los mejores jugadores europeos pasan la mayor parte del año en Estados Unidos. Tengo mucha confianza en que esto cambiará los próximos años, Keith Pelley se ha marcado una serie de objetivos entre los que se incluye el de llevar los mejores torneos a los mejores campos. Me parece una estrategia absolutamente acertada. Si queremos atraer a nuevos aficionados y sponsors, el golf debe ser ante todo un espectáculo, y ver a los mejores jugadores competir en campos de primer nivel sin duda lo es.

La historia de Valderrama se ha forjado acogiendo torneos de gran prestigio, forma parte de nuestro modelo como club y seguiremos, por tanto, trabajando para atraer a nuestro campo a los mejores jugadores del mundo. De momento, toca agradecer a Sergio García, a los distintos sponsors, a la Federación Española y al European Tour por habernos hecho disfrutar de un gran Open de España.