Por Ulf Svendsen, director de Los Arqueros Golf

Los Arqueros Golf cumple 25 años. De ellos, los últimos 15 he tenido el privilegio de ser su director. Muchas cosas han ocurrido en este tiempo.

Ubicado en la Marbella más lujosa, Los Arqueros ha evolucionado sin prisa pero sin pausa, invirtiendo millones de euros gota a gota, hasta llegar a convertirse en lo que es hoy: un campo que, a decir de los jugadores visitantes, sorprende y entusiasma. Todo un premio para nuestro esfuerzo.

Esto se debe fundamentalmente a que nuestro equipo probablemente está entre los mejores, incluso por encima de algunos campos de golf de renombre. Una de las muchas pruebas de ello está en la implantación de uno de los primeros sistemas medioambientales para campos de golf en España. Además, Los Arqueros logró en 2005 otras certificaciones que ningún otro campo de golf de España tenía, como la OHSAS, desconocida para la mayoría de los campos de golf, todo lo cual suma para que muchos proveedores nos hayan avalado una y otra vez. Esto nos hace diferentes. Técnicamente, pienso que somos superiores. Todos estos factores confluyen en Los Arqueros Golf de hoy.

En 2006 nos convertimos en un club de socios: vendimos unas 350 acciones de propiedad de golf en sólo dos meses. Algo espectacular. Y, aunque seguimos siendo un club comercial, los socios disfrutan de más de 150 competiciones al año, eventos sociales privados en las áreas privadas de la casa club y otras cosas especiales como la Barbacoa y el Arroz Campestre a los que invitamos casi todos los meses del año a todos los socios en nuestro Chiringuito al aire libre, donde todo, todo, es gratis (lo que en inglés denominan “Members BBQ Meetup”). Esto último no es algo usual en otros campos de golf, así que también aquí sumamos puntos adicionales innovando en la atención a nuestros socios.

Y, como si todo esto no fuese suficiente, somos un producto de Severiano Ballesteros. Uno de los grandes. Grandes, grandes. Su diseño es único. Sin duda hay un mix aquí muy bueno. Un mix especial que nos hace diferentes. Algo que probar y que sorprende. Como los buenos vinos tras 25 años en barrica.