La estrella de Hollywood

Embajadores

A la hora de escribir estas letras, las últimas de esta edición de la revista antes de pasaportarla para la imprenta, el barbilampiño Rory McIlroy se había encaramado a la cima del ranking mundial, plaza que venía sitiando desde hacía semanas. El bueno e hierático de Luke Donald no ha sido capaz de resistir el asedio del bravo mozalbete norirlandés, al que le faltan un par de meses para cumplir 23 tiernas primaveras. Ya lo decía Gary Player hace cuatro años: este chico podría llega a suceder al mismísimo Tiger en la cima del golf mundial. “Tiene un gran equipo a su lado, un enorme talento y uno de los mejores swings. Si continúa así, no tengo ninguna duda de que tiene el potencial para ser el número uno del mundo”.

La verdad es que al chico de Holywood –con una sola l, no como su homófona de Los Ángeles, ya saben, la meca del cine– se le veía venir desde hace tiempo. Sobre todo cuando dio el enorme paso de entrar en el Olimpo de los dioses del golf, donde moran los que han ganado un grande. Rory se convirtió en el number one del golf mundial gracias a su triunfo en el Honda Classic, del Circuito Americano, donde, por cierto, un de sus rivales fue el otrora indiscutible número uno planetario, el caído en desgracia Tiger Woods.

McIlroy ha llegado a la cumbre más alta en un brevísimo espacio de tiempo, ya que se hizo profesional en 2007, hace apenas cinco años. Y en su primera temporada, y después de haber demostrado su sobresaliente talento en el terreno amateur, dio muestras de su buena adaptación a su nuevo estatus cosechando en sus primeros torneos dos top-10, incluidas sendas tercera y cuarta plazas.

En 2008, el año en que cumpliría su mayoría de edad, registró media docena de top-10, siendo su mejor posición una segunda plaza, en el European Masters. Su primer triunfo llegaría en 2009, en las cálidas latitudes de los Emiratos, en el Dubai Desert Classic. Ese año quedó segundo tres veces y tercero otras tres. En total se anotó una decena de top-10. En 2010 quedó nueve veces entre los diez primeros, siendo su mejor puesto tercero, en tres ocasiones. El año pasado le fueron mucho mejor las cosas y protagonizó una temporada más que sobresaliente, con un docena de top10, entre los que se incluían dos victorias, una de ellas del Grand Slam, el US Open (la otra fue el Hong Kong Open). Rory veía cumplido uno de sus sueños: entrar en el club de ganadores de grandes, y lo hacía además exhibiendo un juego que hacía muchos años que no se veía en el Grand Slam y que se tradujo en varias plusmarcas.

EL RECORD DE SEVE A sus 22 años y 46 días, se convertía en el ganador más joven de U.S. Open desde el legendario Bobby Jones en 1923 y en el más joven del Circuito Europeo desde que éste se creó. McIlroy batió el record de Seve Ballesteros, que ganó el Open Británico con 22 años y 103 días. Rory estuvo cerca de alcanzar el récord de todos los tiempos en un major, el 19 bajo par que estableció Woods en el Open Británico del año 2000 en St. Andrews. Su proeza en el Congressional Country Club, en Maryland, estuvo aderezada con unos registros de infarto, ya que no sólo ganó por ocho golpes de ventaja sobre el segundo, el australiano Jason Day, sino que se impuso con nada menos que 16 golpes bajo par, récord del torneo.

Hasta el mismísimo Tiger reconoció la gran gesta del joven Rory. “Felicidades y bien hecho. Ha sido una actuación impresionante: a disfrutar de ella», dijo Woods. McIlroy logró su proeza en el U.S. Open dos meses después de un colapso tan grave que algunos llegaron a preguntarse si podría algún día recuperarse. En el último día del Masters lideraba el torneo con una ventaja de cuatro golpes, pero, después de que su décimo golpe de salida cayera cerca de una cabaña en la periferia del Augusta National, Rory se derrumbó, tuvo una ronda de 80 y cayó al decimoquinto lugar. Por suerte, el chico pudo superar ese trauma, ¡y vaya si lo hizo!. Este año Rory sigue en plena forma y, tras haber quedado segundo en Abu Dhabi, quinto en Dubai y segundo en el Mundial Accenture Match Play, se ha encaramado, gracias a su triunfo en el Honda Classic, a la cima del ranking mundial. Con sólo los dos torneos oficiales que ha disputado del Circuito Americano, el norirlandés ha aumentado en 1.876.000 dólares su ya de por sí abultada cuenta corriente (en torneos de ese Tour ha ganado hasta ahora 7.185.000 dólares). En el Circuito Europeo acumula más de 11.344.000 de euros en ganancias y lidera la Carrera a Dubai 2012, con 938.000 euros. El norirlandés se situaba, tras su triunfo en el Honda Classic, cuarto en la clasificación de la FedExCup.

SEGUNDO MÁS JOVEN TRAS TIGER McIlroy, a sus 22 años y 10 meses, se ha convertido en el segundo golfista más joven en llegar a la cima mundial, por detrás de Tiger Woods (1997, con 21 años y 24 semanas), y en el cuarto europeo en el último año y medio. Rory es el decimosexto golfista que llega al primer puesto en la historia de la lista mundial, ranking que se creó hace ahora 26 años y que tuvo como primer líder Bernard Langer. El alemán aguantó tres semanas en la cima, hasta que llegó Seve Ballesteros, quien permanecería, en una primera etapa, veinte semanas al frente del ranking. El Tiburón Blanco, Greg Norman, le arrebataría el cetro al español. Luego se convertirían en números uno Nick Faldo, Ian Woosnam, Nick Price, Vijay Singh, Fred Couples, David Duval, Ernie Els, Tom Lehman, Tiger Woods, Lee Westwood, Martin Kaymer y Luke Donald.

MOMENTO MÁS DULCE «No puedo decir que fue mejor por el simple hecho de haber ganado a Tiger Woods, aunque esto sí hizo del momento algo más dulce», declaró el irlandés al ser preguntado sobre su triunfo en el Honda Classic y su consecución del liderato mundial. A pesar de ello, asegura no tener ningún tipo de rivalidad ni con el Tigre ni con ningún otro golfista, «sólo con el campo». «En el golf puedes tener un rival si tú quieres, pero al final del día tu mayor rival es el hoyo. Tienes que ser capaz de vencer al campo más veces de lo que él te vence a ti, eso es todo lo que tienes que tratar de hacer», explicó. Aunque McIilroy es consciente de que tampoco se puede olvidar de los demás golfistas, ya que al fin y al cabo es a los que se enfrenta: «Hombre, también vas a tener que vencer a gente los domingos si quieres ganar trofeos, pero tanto si es Tiger Woods, como Phil Mickelson, o Lee Westwood, o quien sea, nunca me gustaría decir que tengo rivalidad con ninguno de ellos».

El nuevo número uno tiene muy claro cuál es su papel, y es consciente de que puede levantar rivalidades. «Solo quiero salir ahí y hacer un golf sólido y, si puedo hacer eso, luego será la gente la que cree rivalidades por sí sola. Aunque yo no veo como el rival de nadie, solo me veo como Rory McIlroy, que quiere hacer un buen golf para ganar torneos», concluyó el irlandés. Con la escalada de McIlroy a la cima del golf mundial, Donald retrocede hasta la segunda plaza y el también inglés Lee Westwood sigue tercero. La cuarta la ocupa el alemán Kaymer. El mejor de los españoles en el ranking es Sergio García, decimoctavo, dos puestos detrás de Tiger. Lo que está claro es que, hoy por hoy, los europeos están bailando con las más guapas en el ranking mundial: los cuatro primeros son ciudadanos del Viejo Continente.

 

Eduardo García Palacios

 

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