

Eran el tercer y cuarto hoyo en uno que se anotaba en sus 36 años de golfista. Con su primer hoyo en uno, en un torneo en 2012, consiguió un premio de 20.000 dólares. El segundo lo hizo en 2013, esta vez sin premio en metálico.
Jim no tenía pensado decir lo de sus dos hoyos en uno a su familia y amigos, pero su compañeros habituales de juego en Platteview Country Club le animaron a que contase su hazaña.
Sus colegas de golf dijeron que cualquiera que le conociese lo creería, hubiesen sido verificados o no los hoyos en uno.
El único que no parecía impresionado era su nieto. “Jack no se dio cuenta de la magnitud del logro; lo que de verdad le gusta es el baloncesto”, reconoció su abuelo.
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