Golf y sorpresas son a menudo sinónimos. Golpes increíbles y fallos inconcebibles se suceden constantemente en este deporte tan complejo que tantas satisfacciones y desdichas causan a sus practicantes. Son las sensaciones que experimentó el pasado mes de enero el joven Nick Dunlap, de 20 años. En una semana vivió un carrusel de emociones.
La primera, enorme felicidad por haber conseguido la hazaña de convertirse en ganador de un torneo del PGA Tour siendo aún amateur, y más teniendo en cuenta que no había pasado el corte en sus tres únicas participaciones anteriores en un evento profesional. La sorpresa saltó en The American Express Championship, en La Quinta, California. Dunlap lograba la primera victoria de un amateur en el circuito profesional más potente del mundo después de 33 años (el anterior fue Phil Mickelson).


Había entrado en el torneo gracias a una invitación del patrocinador por su condición de campeón del US Amateur el año pasado y por ser tercero en el Ranking Mundial amateur.
Con 20 años y 29 días, Dunlap se convertía en el segundo campeón más joven en el PGA Tour en los últimos 90 años, solo superado por Jordan Spieth, que se impuso en el John Deere Classic de 2013 con 19 años y 11 meses.
Justo antes de comenzar el American Express, Dunlap ocupaba el puesto 4.129 en el Ranking Mundial Oficial de Golf y, tras su victoria en el PGA Tour, subía al puesto 68, el mayor salto en la historia de este ranking planetario, que encabeza su compatriota Scottie Scheffler, con Rory McIlroy y Jon Rahm en segunda y tercera posición respectivamente.
“Sentí que el guión ya estaba escrito”, dijo Dunlap inmediatamente después de que un par final completara la victoria. “Es genial estar aquí y experimentar esto como amateur. Si me hubieran dicho el miércoles por la noche que tendría un putt para ganar este torneo de golf, no lo hubiese creído”.


“No pude optar al cheque”, dijo Dunlap tras su sorpresiva victoria, “pero fue un privilegio estar aquí y recibir el apoyo de tanto público. Poder demostrar que el golf amateur también es realmente bueno es algo único. Pero reconozco que aún estoy en shock. Nunca había visto tanta cámara y tanto periodista en un green”.
Lo del suculento cheque fue la cara amarga de su victoria, ya que, al ser amateur, no pudo embolsarse tamaña cantidad, ni ninguna otra.
Christiaan Bezuidenhout, segundo clasificado, se llevó a casa 1.512.000 dólares reservados para el mejor profesional del torneo, que repartió 8,4 millones en premios, y acumuló 300 puntos FedExCup.
Pero esa situación, la de no cobrar por jugar y hacer un buen papel, ya no volvería a repetirse, ya que apenas unos días después, a finales de enero, Dunlap daba el paso al profesionalismo y se enrolaba en el PGA Tour.
En su encuentro con la prensa en la Universidad de Alabama, con las emociones a flor de piel y rodeado de sus padres, su novia, su entrenador y una legión de periodistas, fotógrafos y cámaras de televisón, Dunlap anunció oficialmente su cambio de status al profesionalismo y desgranó los torneos que tenía previsto disputar en los primeros meses, entre los que se encuentra el Masters. “La oportunidad de elegir tu calendario en el PGA Tour es increíble”, dijo el joven de Huntsville, al norte de Alabama.
Hasta primeros de marzo y tras su victoria en el American Express Championship, Dunlap había disputado ya como profesional tres torneos del PGA Tour, y con no buenos resultados. En el primero, el AT&T Pebble Beach Pro-Am finalizó en el puesto 80º, en el segundo, The Genesis Invitational, no superó el corte, y en el tercero, el Cognizant Classic in The Palm Beaches, terminó 53º.
En los citados tres torneos jugados como profesional solo registró una ronda por debajo de 70 (67), un contraste muy significativo con los extraordinarios resultados que le llevaron a escribir su nombre en la historia del PGA Tour al ganar como amateur The American Express Championship. Es cuestión de esperar y ver su adaptación al golf ‘serio’ lejos ya de la universidad.