

La ‘broma’ no tiene ninguna gracia para el club, cuya gerente, Patty Tanner, ha cifrado entre 20.000 y 30.000 dólares el coste de la reparación del green.
La ‘agresión’ se produjo por la noche y el vándalo podría haber utilizado un palo de golf para su fechoría, que quedó plasmada en una constelación de agujeros, más de un centenar, por toda la superficie del green del hoyo 16.
“Es devastador y repugnante”, dijo Tanner. “No he visto nada igual en los veintiún años que llevo trabajando aquí”, añadió. Para que no se vea interrumpido el juego en el campo completo y mientras se reparan los daños, se ha establecido un green provisional.
La gerente del Timbers Golf Club ha difundido por redes sociales las fotos de los daños en el green y confía en que la policía pueda dar pronto con el ‘asesino de greenes’.
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